lunes, 8 de febrero de 2016

Comunicación y Derechos: La tendencia de las redes sociales en la comunicación y los medios tradicionales de conexión en la cultura



Nuestro país y la región en general de Latinoamérica no se escapan de la influencia de  intereses o grupos con notorias intensiones políticas o económicas, las cuales acaparan no solo espacios de comunicación, sino que manejan e inyectan discursos que orientan a sociedades de consumo, amplían las brechas sociales o inculcan saberes externos al contexto. Lo anterior es una razón de preocupación entre las disciplinas sociales que nos ocupamos de temas como la cultura, la sociedad y la noción humanista de la vida en sociedad.
 Por tanto, se hace necesario cambiar las estrategias en que tradicionalmente se ha esquematizado la comunicación, con el objetivo de fortalecer el arraigo en la cultura propia y desarrollar un filtro crítico de las nuevas influencias traídas por los medios de comunicación y las tendencias globales.
Para ello, las instituciones, actores políticos y sociales, así como los espacios clásicos y rutinarios de divulgación de la cultura deben integrar en sus estudios y puestas en práctica, las nuevas tendencias de conexión de las personas (influencia de la redes sociales a partir de la ola tecnológica), pero dando valor agregado a la prácticas sociales y de unión comunal tradicional.
Considero que ninguna red social puede desvalorizar medios de comunicación tradicional, mucho menos vaciar su alto contenido de valor simbólico y riqueza en experiencia, muchas veces ancestral.
Llama la atención como García Canclini (2012)  analiza el derecho a la diferencia y el derecho conectivo. A pesar de cada uno se distingue e inclusive pueden llegar a verse como contrarios, en realidad tienen mucho que ver entre sí;  inclusive, dependiendo de cómo se analice estos derechos pueden llegar a depender uno del otro.
La globalización dedica sus estrategias a establecer modelos en los cuales las políticas tradicionales y la noción particular no tienen espacio, se espera que las normas económicas dirigidas desde las economías neoliberales se fusionen con las nacionales con el fin de generar un son de “desarrollo” conveniente a las grandes economías internacionales. Siendo este el panorama, en ¿Donde está el derecho a la diferencia? y principalmente, ¿Cómo puede interpretarse el derecho conectivo de las sociedades o grupos culturales dentro de este panorama?
Es claro como empresas de medios de comunicación nacional e internacional dirigen los discursos de las masas: Noticieros, Cine, medios escritos y actualmente, las muy variadas Redes Sociales. La tendencia a estar conectados crece día a día, pero ¿Qué tipo de conexión es esta?, ¿Quien o quienes la dirigen?, o más bien ¿Cómo se participa en ella?
Estoy de acuerdo al citar el Garcia Canclini (2012), al presentar un contexto muy claro con respecto al reduccionismo sociocultural con el que conviven las sociedades y en el cual los medios de comunicación de industrias monopólicas tienen una fuerte influencia y control:

“La pluralidad sociocultural que fue antes homogenizada por las políticas de unificación o mestizaje, sobre todo nacionales, ahora sufre un reduccionismo mayor, proporcional al grado de concentración monopólica de las industrias editoriales y audiovisuales de las empresas periodísticas y los medios musicales transnacionales.” Pp.22

Preocupa por tanto el camino de conexión que puede estarse presentando en diferentes contextos de nuestras regiones, algunos de ellos muy vulnerables al cambio cultural de las comunicaciones. Las ciencias sociales y sus científicos como tal, deben emprender de igual manera una tendencia a renovar las formas de entender la cultura y los derechos de comunicación.
Trejo (2012) interpreta estas influencias de medios de comunicación controlados como un factor de vulnerabilidad y restricción de la libertad de comunicación en la sociedad, recomienda por tanto, que sean las mismas ciencias las que se encarguen de estudiar estos fenómenos con el objetivo de que se logren identificar soluciones y nociones más acertadas en pro de una verdadera libertad de comunicación y vivencia de la cultura.

“Sin un trabajo serio y sistemático acerca de la circunstancia y los contenidos de los medios, que tome en cuenta sus lenguajes y prácticas, que sea capaz de entenderlos en sus contextos sociales, que los conciba como afluentes de la cultura popular pero también como recursos del poder político, que estudie tanto a las audiencias como las modalidades de producción, que advierta sus implicaciones jurídicas, tecnológicas, históricas, entre otras vertientes disciplinarias, no comprenderíamos a los medios mismos y sería imposible diseñar políticas públicas capaces de promover una comunicación interesada en los derechos de sus sociedades.” Pp.114.

Por tanto, las instituciones, los partícipes de la cultura y disciplinas sociales que nos interesa el trazar de la comunicación en las sociedades debemos abogar por medios más democráticos, en donde la digitalización y la conexión a mano estén integrados, pero en un contexto en el cual se conozca a cavidad sus antecedentes, su desarrollo y una perspectiva de proyección a futuros no muy lejanos. Por otra parte, las nuevas tendencias no pueden llevar al abandono de  espacios y líneas de comunicación tradicional; muchos de estos se manifiestan con gestos, palabras y expresiones corporales y espaciales con alto valor intangible; por si mismos cuentan historias ancestrales y remiten a una parte del pasado que conforman las sociedades que hoy en día conocemos.
La estrategia por tanto, debe de ser utilizar el potencial de las nuevas tendencias de las redes sociales y su fuerte potencial de comunicación de las personas, para revalorar la cultura propia y con ello, generar un pensamiento crítico en pro de su conservación y vivencia a pesar de enfrentarnos a tiempos de cambios globales.

1 comentario:

  1. Me parece muy asertivo su propuesta. Efectivamente, la realidad social actual está siendo dominada por las llamadas "redes sociales", mismas que han ido mermando la interacción, que en conjunto de todas aquellas necesidades construidas (tener celular inteligente, acceso inmediato al internet, entre otros), consumen la individualidad y rompen las formas de interacción física, así como los espacios y puntos de encuentro tradicionales en cualquier comunidad, barrio e incluso, dentro de la familia.
    Y es que la globalización ha sido la estrategia que ha anclado fuertemente la modernidad y desarrollo eterno que el capitalismo promueve. De esto también es partícipe las diferentes instituciones sociales, que promueven una sola forma de ver la realidad social en la actulidad, y por tanto, se termina comprando la idea y reproduciendo esa forma.
    Es necesario la estrategia, como bien lo indica Dayana, donde se de vuelta al uso individual de las redes sociales, para reconstruir la visión crítica hacia realidad, y por tanto, la revalorización de la cultura comunal.

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