Nuestro país y la región en general de Latinoamérica no se escapan
de la influencia de intereses o grupos
con notorias intensiones políticas o económicas, las cuales acaparan no solo
espacios de comunicación, sino que manejan e inyectan discursos que orientan a
sociedades de consumo, amplían las brechas sociales o inculcan saberes externos
al contexto. Lo anterior es una razón de preocupación entre las disciplinas
sociales que nos ocupamos de temas como la cultura, la sociedad y la noción
humanista de la vida en sociedad.
Por tanto, se hace necesario cambiar las estrategias en que tradicionalmente
se ha esquematizado la comunicación, con el objetivo de fortalecer el arraigo
en la cultura propia y desarrollar un filtro crítico de las nuevas influencias traídas
por los medios de comunicación y las tendencias globales.
Para ello, las instituciones, actores políticos y sociales, así
como los espacios clásicos y rutinarios de divulgación de la cultura deben
integrar en sus estudios y puestas en práctica, las nuevas tendencias de
conexión de las personas (influencia de la redes sociales a partir de la ola tecnológica),
pero dando valor agregado a la prácticas sociales y de unión comunal
tradicional.
Considero que ninguna red social puede desvalorizar medios de
comunicación tradicional, mucho menos vaciar su alto contenido de valor
simbólico y riqueza en experiencia, muchas veces ancestral.
Llama la atención como García Canclini (2012) analiza el derecho a la diferencia y el
derecho conectivo. A pesar de cada uno se distingue e inclusive pueden llegar a
verse como contrarios, en realidad tienen mucho que ver entre sí; inclusive, dependiendo de cómo se analice
estos derechos pueden llegar a depender uno del otro.
La globalización dedica sus estrategias a establecer modelos
en los cuales las políticas tradicionales y la noción particular no tienen
espacio, se espera que las normas económicas dirigidas desde las economías
neoliberales se fusionen con las nacionales con el fin de generar un son de
“desarrollo” conveniente a las grandes economías internacionales. Siendo este
el panorama, en ¿Donde está el derecho a la diferencia? y principalmente, ¿Cómo
puede interpretarse el derecho conectivo de las sociedades o grupos culturales dentro
de este panorama?
Es claro como empresas de medios de comunicación nacional e
internacional dirigen los discursos de las masas: Noticieros, Cine, medios
escritos y actualmente, las muy variadas Redes Sociales. La tendencia a estar
conectados crece día a día, pero ¿Qué tipo de conexión es esta?, ¿Quien o
quienes la dirigen?, o más bien ¿Cómo se participa en ella?
Estoy de acuerdo al citar el Garcia Canclini (2012), al
presentar un contexto muy claro con respecto al reduccionismo sociocultural con
el que conviven las sociedades y en el cual los medios de comunicación de
industrias monopólicas tienen una fuerte influencia y control:
“La pluralidad sociocultural que fue antes homogenizada por
las políticas de unificación o mestizaje, sobre todo nacionales, ahora sufre un
reduccionismo mayor, proporcional al grado de concentración monopólica de las
industrias editoriales y audiovisuales de las empresas periodísticas y los
medios musicales transnacionales.” Pp.22
Preocupa por tanto el camino de conexión que puede estarse
presentando en diferentes contextos de nuestras regiones, algunos de ellos muy
vulnerables al cambio cultural de las comunicaciones. Las ciencias sociales y
sus científicos como tal, deben emprender de igual manera una tendencia a
renovar las formas de entender la cultura y los derechos de comunicación.
Trejo (2012) interpreta
estas influencias de medios de comunicación controlados como un factor de
vulnerabilidad y restricción de la libertad de comunicación en la sociedad,
recomienda por tanto, que sean las mismas ciencias las que se encarguen de
estudiar estos fenómenos con el objetivo de que se logren identificar
soluciones y nociones más acertadas en pro de una verdadera libertad de
comunicación y vivencia de la cultura.
“Sin un trabajo
serio y sistemático acerca de la circunstancia y los contenidos de los medios,
que tome en cuenta sus lenguajes y prácticas, que sea capaz de entenderlos en
sus contextos sociales, que los conciba como afluentes de la cultura popular
pero también como recursos del poder político, que estudie tanto a las
audiencias como las modalidades de producción, que advierta sus implicaciones
jurídicas, tecnológicas, históricas, entre otras vertientes disciplinarias, no
comprenderíamos a los medios mismos y sería imposible diseñar políticas
públicas capaces de promover una comunicación interesada en los derechos de sus
sociedades.” Pp.114.
Por tanto, las instituciones, los partícipes de la cultura y disciplinas
sociales que nos interesa el trazar de la comunicación en las sociedades debemos
abogar por medios más democráticos, en donde la digitalización y la conexión a
mano estén integrados, pero en un contexto en el cual se conozca a cavidad sus
antecedentes, su desarrollo y una perspectiva de proyección a futuros no muy
lejanos. Por otra parte, las nuevas tendencias no pueden llevar al abandono de espacios y líneas de comunicación tradicional;
muchos de estos se manifiestan con gestos, palabras y expresiones corporales y
espaciales con alto valor intangible; por si mismos cuentan historias
ancestrales y remiten a una parte del pasado que conforman las sociedades que
hoy en día conocemos.
La estrategia por tanto, debe de ser utilizar el potencial de
las nuevas tendencias de las redes sociales y su fuerte potencial de
comunicación de las personas, para revalorar la cultura propia y con ello, generar
un pensamiento crítico en pro de su conservación y vivencia a pesar de
enfrentarnos a tiempos de cambios globales.
Me parece muy asertivo su propuesta. Efectivamente, la realidad social actual está siendo dominada por las llamadas "redes sociales", mismas que han ido mermando la interacción, que en conjunto de todas aquellas necesidades construidas (tener celular inteligente, acceso inmediato al internet, entre otros), consumen la individualidad y rompen las formas de interacción física, así como los espacios y puntos de encuentro tradicionales en cualquier comunidad, barrio e incluso, dentro de la familia.
ResponderEliminarY es que la globalización ha sido la estrategia que ha anclado fuertemente la modernidad y desarrollo eterno que el capitalismo promueve. De esto también es partícipe las diferentes instituciones sociales, que promueven una sola forma de ver la realidad social en la actulidad, y por tanto, se termina comprando la idea y reproduciendo esa forma.
Es necesario la estrategia, como bien lo indica Dayana, donde se de vuelta al uso individual de las redes sociales, para reconstruir la visión crítica hacia realidad, y por tanto, la revalorización de la cultura comunal.