Actualmente en el contexto Latinoamericano se cuenta con leyes y cuerpos legislativos nacionales e internacionales que promueven y otorgan a los pueblos originarios un papel integrador y dirigente de su cultura en la sociedad. Este tema es de mucha importancia en la comprensión de las redes de comunicación y cultura de América Latina, su promoción, puesta en práctica e integración en la conciencia de las personas permitiría una sociedad justa y con apertura a otras formas de estructurar las sociedades. Estas estructuras incluirían, como es común en las sociedades originarias la naturaleza y un papel distinto del ser humano en la misma.
El respeto y el fomento a la tolerancia son de vital importancia en el desarrollo identitario de Latinoamérica. Su desarrollo conlleva a una sociedad más pacífica, democrática y justa; es de esperarse que cada estado debe procure la aplicación de dicho cuerpo de leyes, ya que es la única manera de que las injusticias, las discriminaciones y las desigualdades cesen, logando con ello una sociedad totalmente integradora y consientes de la importancia de reconocer sus raíces ancestrales.
El convenio 169 de la Organización Internacional del trabajo (OIT) refiere a pueblos indígenas y tribales en países independientes, permite a los pueblos originarios asumir el control de las maneras de desarrollo económico, formas de vida, sistema de creencias y sus instituciones. Les concede la palabra y los coloca en una posición de peso en la toma de decisiones a nivel nacional que implique posibles impactos o injerencia en sus territorios o desarrollo cultural.
Este convenio ha demostrado en varios países la posibilidad y la necesidad de tomar en cuenta la opinión y posición de los pueblos originarios con respecto a ciertas políticas de desarrollo del país. Un ejemplo valioso y positivo de la aplicación de este recurso legal remite a a la obligación de consulta a los pueblos indígenas en Costa Rica, correspondiente al desarrollo de una represa hidroeléctrica estatal que impactará parte de los territorios de una de sus etnias (Cabecar). Esta obligación de estado ha generado un empoderamiento de la palabra y de la posición de los grupos indígenas en el país; así como una interiorización a nivel institucional de la importancia de tomar en cuenta el parecer de los pueblos originarios en asuntos en los cuales, se puedan ver afectados y más aún, de tener que respetar su parecer.
Otro ejemplo es la declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, la cual posiciona a los pueblos indígenas u originarios como iguales a los demás y la posibilidad de diferenciarse de éstos. Establece el respeto y la no discriminación como elementos de importancia, así la necesidad de promover, proteger sus modos de vida, saberes y concepciones de vida.
Por otro lado, se encuentran a las legislaciones internas de cada país concerniente a los pueblos originarios, las cuales no siempre son cumplidas o respetadas en su totalidad, representado uno de los principales retos a nivel latinoamericano, principalmente ante el abandono y notables niveles de pobreza y desigualdad que se identifican en los países latinoamericano.
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