lunes, 18 de abril de 2016

Quisiera establecer un pequeño comentario referido a dos lecturas, que aunque se guían por temáticas diferentes, de alguna u otra manera se entrelazan, ya que comunican elementos de importancia en el contexto latinoamericano; una de estas lecturas es la de Lorena Vargas Mora “Identidad, Pertinencia y Tenencia. Propiedades Psicoculturales“, la otra es el artículo escrito por Juan Gómez y Luis Gómez “Elementos Teóricos y Prácticos de la Pedagogía crítica: Más allá de la Educación, Metáfora, Escena y Experiencia“.
Por un lado, Vargas expone como los elementos identitarios son elementos propios de un individuo o colectivo, los cuales son indispensables para poder caracterizarse y principalmente reconocerse ante los demás; sin embargo, la autora menciona, como esta noción puede verse alterado en el contexto latinoamericano ante la estructura heredada desde los procesos coloniales, los cuales problematizan en América la noción de conciencia identitarios en varios grupos de la población.
Este problema no solo se puede visualizar desde el punto de vista identitarios, sino, como apunta Quijano (2000) desde la idea misma de “raza“,  estableciendo una estructura imaginaria de naturalizar o interiorizar la inferioridad biológica de ciertas etnias de nuestro continente. Por otra parte, hace alusión a la pertenencia a una tierra y a un sistema en el cual se dio un despojo y una apropiación por parte de población externa a la misma, aspecto que dificulta nuestro sentido identidad y arraigo.
Durante siglos y décadas los sistemas nacionalistas y educativos oficiales de nuestros países, han integrado elementos políticos en los discursos identitarios de nuestras naciones; la idea de que somos americanos, aunque no del todo asociados a los pueblos originarios, ha traído serias repercusiones en el entendimiento y aceptación de nuestras raíces ancestrales, así como con nuestra relación socio cultural pueblos originarios que hoy en día se desarrollan en nuestros países.
Afortunadamente, muchas de estas líneas de pensamiento político divisorio e inclusive clasistas, han ido mermando y se ha abierto hacia nuevas tendencias hacia la aceptación e integración pluricultural, en las cuales han tomado espacio no solo nuestras raíces indígenas, sino también las africanas, asiáticas, etc.
Los medios de comunicación orientan hacia un pensamiento único, asociado al modelo de consumo y vida occidental; es claro que la influencia que ejercen es fuerte, pero al mismo tiempo, han sido las redes sociales, producto de este pensamiento neoliberal globalizante, han permitido desarrollar un sentir hacia un mundo cada vez más cercano y pequeño, el cual ha permitido a muchos y muchas confrontar formas de pensar, actuar y discursos tradicionales practicados desde años atrás, los cuales desde múltiples perspectivas han sido cambiados o se encuentran en resistencia al cambio.
Gómez y Gómez (2011) exponen la necesidad de una pedagogía crítica, la cual permita a las personas desarrollar un carácter productor de cultura y no reproductor de esta; los cambios o transformaciones en los discursos y formas de enseñar y educar son la clave para lograr dichas resistencias, la liberación y el contraste en relación a las prácticas “deshumanizantes de la globalización neoliberal“ (p. 185).
Por lo tanto y tomando en cuenta la noción de identidad propuesta por Vargas y la necesidad de desarrollo de una pedagogía crítica de Gómez y Gómez, es posible visualizar y exigir romper esquemas y establecer una sociedad que confronte al sistema propuesto desde la ocupación colonial en américa, el cual no concluyó con los procesos de independencia en América, sino que fue adoptando formas acorde a la conveniencia del sistema globalizante y hegemónico Occidental.
La educación juega un papel no solo formador, sino integral en el ser humano, el desarrollo y puesta en práctica de una pedagogía crítica permitiría un mejor reconocimiento del ser, una identidad más acorde con el contexto y una relación más armónica con la naturaleza y demás poblaciones presentes en la sociedad en general; permitiría a la vez, identificar fallas en el sistema e integrar de una manera participativa a los sujetos y colectivos en todo lo referente a sus comunidades y naciones.




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