lunes, 18 de abril de 2016

Identidad, Pertencia y Tenencia

El texto plantea una noción crítica en la relación epistémica: identidad-procesos de colonización. Esta primera lectura nos invita a reconocer al menos en un primer nivel de discusión, refernete a la doble vía sobre la que opera la categoría de la identidad, pues a partir de la época colonial, no solo se instaura en la psique latinoamericana una obsesión por tener clara cuál es nuestra posición en el mundo, sino que a la vez, nos pone en un plano de ordenamiento existencial en el que, la diversidad cultural queda homogeneizada a través de la invención del “sujeto indio”, firmemente legitimado a través de la raza.
La idea de raza en nuestras culturas nace precisamente de la semilla colonial, que impositivamente nos situó en un lugar del espacio físico y simbólico -cabe mencionar, de inferioridad y sumisión- y a partir del cual empezamos a dar nuestros primeros pasos para conformar nuestras propias identidades. Es por ello que se puede comprender en cierta medida como nuestra identidad latinoamericana está en contra, o al menos en desacuerdo con el movimiento que nos engendró.
Así nuestra identidad toma un viraje estructuralmente distinto con las formas de colonialismos tan fuertemente inculcadas por los colonizadores,  esto se fundamenta en hechos objetivos: la puesta en escena de los pueblos indígenas al sistema laboral internacional, la construcción de un imaginario dicotómico entre el “nosotros” y los “otros”, las nociones de centro/periferia como referentes de una mayor presencia o ausencia de desarrollo, la mutilación de los saberes ancestrales y el relacionamiento con la naturaleza, y el nuevo proyecto urbanístico propio de las sociedades europeas.
De esta forma nuestra identidad se encuentra íntimamente ligada a procesos de mutilación, apropiación de las tierras, racialización y esclavismo como las principales prácticas de la colonialidad, y como sugiere Maldonado (2007) es el ego conquiro la noción que nace y asu vez permite dar paso al ego cogito cartesiano. Se trata del nacimiento de una relación epistemológica fundada en los epistemicidios (término acuñado por Boaventura de Sousa Santos), en el cual el sujeto “es” y se constituye en la acción de conquistar, es decir: yo conquisto-luego existo.




 

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